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Final Fantasy Heros

In #educación, #reflexión, Inicio, Ready, texto, Uncategorized on 13/08/2014 at 1:17 pm

Quienes hemos decidido ser padres en estos tiempos inciertos, deberíamos ir olvidándonos de ser héroes para nuestros hijos y enfocarnos en conseguir que ellos sean nuestros jefes, buenos jefes. El contexto social actual es tan jodido y nos tiene tan cabreados, que nos brinda la oportunidad de encararnos con las viejas fantasías. Todo es nuevo. Aleluya.

EL PODER DE LA IMAGINACIÓN

In #educación, #reflexión, texto on 21/07/2014 at 4:09 pm

Acabo de terminar mi primer año lectivo como padre. Han pasado (y siguen pasando) muchas cosas que realmente me han hecho crecer como ser humano, he conocido a personas fantásticas y a niños especiales. He puesto en manos de otras personas las horas de mi hija de tres años. Quitando la guarde, muy importante también, delegar esa responsabilidad ha supuesto todo un esfuerzo de superación mental y emocional. Muy constructivo a fin de cuentas. Pero (cómo no), me hago alguna que otra pregunta a la vista de ciertos hechos puntuales ocurridos a lo largo de este año. Ésta podría resumirlas todas: ¿Se educa en honestidad? Por qué me cuestiono esto está basado en un caso del que hemos sido testigos los padres del cole, que ha sido el cambio de director. Entonces, revisando los hechos, me pregunto si el director de un colegio mira antes por su futuro económico que por el de los alumnos y trabajadores de su colegio, con la excusa del bienestar de su familia (algo nada criticable por otra parte), está en el error de mezclar los términos de su responsabilidad personal y profesional. Esta confusión, a mi parecer, si así fuera, repercute en la educación de los niños. Una persona con esta actitud se verá afectada a tomar decisiones poco acertadas para el futuro de nuestros hijos. No tomará riesgos, no encontrará soluciones a los problemas, ya que no las busca, parcheando de falsa diplomacia cualquier defensa de lo justo y necesario para enfrentarse a ellos. Entonces me pregunto si es lo que quiero para mi hija, y de qué recursos dispongo para poder hacer algo. Creo en consecuencia que lo primero sería hacérselo saber, por si no se había dado cuenta. ¿Sabe que puede conseguir su objetivo de sueldo asegurado igualmente, pero además convertirse en verdadero modelo social del que hablarle a nuestros hijos y él a los suyos propios? Su posición en el colegio que es, conocido por todos (es “el cole de Obey“), le da la oportunidad de posicionarse en el futuro como alguien íntegro y además con éxito. Podría darse entonces el cinematográfico caso de que ese director tomara conciencia de su confusión de conceptos mezclados y adoptara una nueva actitud y separara sus prioridades en dos columnas, cada una con su debida importancia, con inteligencia.Y todos saldríamos ganando. O también cabe la posibilidad de que siendo esta persona así como es, no asuma su responsabilidad, básicamente porque sería incapaz de verlo como algo cierto, e incluso llegara a tomarse sus pequeñas venganzas personales interfiriendo en el flujo de trabajo del colegio, muy tóntamente. Y todos saldríamos perdiendo.
¿Es esta persona capaz de educar en responsabilidad? Espero que se haga esa pregunta, de forma correcta para que mejore como persona y tome las riendas de su profesión siendo coherente, ya sea dejando su lugar a otro o comprometiéndose a ser un auténtico valor para el futuro de los niños.

Chaf/.

In Uncategorized on 18/06/2014 at 10:55 am

ENJAMBRE

Contrariamente a la extendida idea de que la gente se esconde en Internet detrás de un teclado, yo creo que a día de hoy, estando como estamos inundados de redes sociales para todos los gustos, ocurre lo contrario. Nos mostramos como realmente somos. Sí, de acuerdo que es un porcentaje muy pequeño de la población mundial el que se mueve en la red asumiéndola como algo cotidiano y normal, pero no hablo ya de blogueros o divulgadores o profesionales o personajes famosos por el motivo que sea, sino de la vecina que tiene su instagram, del padre que tiene su face o del cuñado que tuitea el programa de la tele. Están mostrándose. El tema de la carencia afectiva es largo y hondo, e implica también el de la necesidad de pertenecer a un grupo, lo de la aceptación social, blablablablá,… y finalmente todo se traduce en que la culpa es de internet. ¿Seguro? ¿Por qué? Básicamente porque se piensa que no es real.

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¿Y si abandono la idea de que soy en la red quien me gustaría ser para ver ahora que soy realmente quien soy en la red? ¿Por qué no? ¿Y si me completa? ¿Y si no es o uno u otro? ¿Y si soy todo sin exclusión? Reconozco que me expreso mucho mejor cuando pienso lo que digo, al escribir puedo corregir mis errores de condicionamiento. Además, sirve para entrenar el cerebro, con la práctica vas encontrando mejores formas de expresarte en persona ante otros. Me ayuda a pensar lo que digo, aprendo a ordenarlo, a comunicarme mejor, a entender más a los demás. Antes también se hacía, con las cartas, típica escena de bolas de papel arrugado, palabras desechadas, Seleccionar->Borrar. ¿Crees que soy capaz de soltar toda esta parrafada del tirón cara a cara? Ni yo me lo creo, aunque te encuentres que hablo por los codos. Entonces, ¿es malo?, ¿soy un invento?, ¿tenemos que vivir constantemente decepcionados con los demás cuando los desvirtualizamos o sintiendo que entramos en conflicto con nosotros mismos por esto? Ese meme que dice “soy más interesante en internet que en persona”, ¿por qué se ve como algo malo? ¿No puede ser que sea a la vez el de Internet y el de la “realidad”?

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¿Qué pasa entonces si admito esta conjetura como cierta? ¿Cómo puede ser? Me pongo en situación un momento. Tengo un trabajo extraño que nadie entiende y que además es una forma de vida. Con tu familia, ¿qué haces?, ¿piensas lo que dices? No, adoptas un rol, el del que nadie entiende porque hablas de cosas raras con palabrejas inglesas, y encima te descubren que eres un friki, o un jister de esos, aunque tengas cincuenta tacos. ¿Y con tus amigos?, lo cambias, porque estás cómodo, al menos en el lenguaje, con las bromas, entiendes los chistes, aunque con tu tía esa tan escandalosa te lo pasas genial, porque sabes que te quiere como si te hubiera parido, pero con ellos te ríes de los hipsters y con ella, no. ¿Y con tu pareja? Cuando llega, es inevitable el cambio, te conoce aquí y “allí”, y lo sabes, aunque no te afecte conscientemente, la expresión corporal es otra, la complicidad de la amistad es distinta, puede ser que te sientas tan plenamente a gusto con tu pareja que seas aún mejor persona. Y si subes una foto de esa noche diciendo algo maravilloso, ¿te estás ocultando detrás de un teclado para ser otra persona? Y si subes una diciendo algo triste, ¿te estás ocultando detrás de un teclado para ser otra persona? ¿Es tan censurable esto, cuando, si lo piensas, lo haces todos los días?  Porque no “eres” la misma persona en todos los perfiles que tienes abiertos, no dices lo mismo en LinkedIn que en Facebook, ni lo dices de la misma forma, ni cuando subes algo para el blog de la empresa eres el mismo que cuando lo haces en el tuyo personal. Eres quien fotografía paisajes o pies, eres quien se desmarca de la corriente o quien la sigue. Eres quien se reafirma o quien se dispersa. Eres libre de ser todas las personas que quieras ser, porque todas se expresan siendo tu, como un enjambre, tu eres la reina y tus hijos son tu. Todos eres tu, y eso hay que empezar a admitirlo. Yo creo que así estás siendo más tu. Te estás completando. Todo suma. Si lo veo de este modo, la percepción de lo que ocurre amasa una enorme tolerancia y transigencia ante los actos y opiniones que me pueda encontrar, para poder convivir con ello y no acabar ido de la olla. Por tanto, creo que si en Internet eres un hatter, o si miras porno, o si te expresas como una it girl, en vez de verlo como una actitud absurda o desdeñable, lo veo como un valor que me aportan para conocer a las personas y a mi mismo, y se eliminan los términos negativos que te hacen entrar en conflicto. Apelo a la normalización del multiverso de perfiles como algo que completa a la persona, no que la oculta ni le pueda crear un problema. Te expresas, de diferentes formas, compartiendo esto o aquello de esta manera o de otra según dónde decidas hacerlo.

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Llego aquí como respuesta a estas preguntas que me hago y que provienen de un concepto que se ha convertido en el eje central que conduce mis pasos en la vida: en qué mundo se moverá mi hija. Doy por hecho que su futuro estará hiperconectado, ¿qué hago entonces, la ato a un árbol? Pienso en cuándo será que se conectará por si sola para compartir sus experiencias ¿Dentro de cinco años, seis? Tiene tres, tal y como van las cosas ahora mismo, con ocho puede ser que ocurra, ¿no? ¿Qué tipo de redes habrá? ¿La conectaré yo con su primer móvil activando la geolocalización? ¿Cómo funciona el control parental? ¿Qué leyes habrá? ¿Qué diferencias con lo que hay hoy? Me planteo estas incógnitas, que se resolverán en su momento, será ella quien lo me enseñe, y tengo que estar atento. Pero nada de ese conocimiento sirve si no vive experiencias con las que contar como referencia, si no sufre un poquito de frustración que aprender a gestionar, si no expresa un poquito de ira que aprender a controlar, y por supuesto, si no le doy todo el amor incondicional que mi angustia existencial saca para ella.

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Entonces me imagino la manera de contarle cómo funciona Internet… que es una red de información y datos que van por cables y que salen al aire por unas antenas y entran en las casas y en los móviles… por ahí no llego a ningún sitio, y me veo en un error. Entonces lo miro de otra manera, y creo que, primero, debe saber cómo funcionan las personas. Esa es mi premisa. Pero no voy a pecar de inocente, jamás sabré cómo van a ser las cosas, lo mismo esto pega un pepinazo cuántico que nos manda a todos al carajo, quién sabe. Ni mucho menos será como a mi me gustaría,  porque mi hija hará lo que quiera. Y me sentiré en paz precisamente por eso mismo.

 

Chf/.

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